Caprichos

Lunes 02 de Febrero de 2009 a las 7:07 PM

“I had discovered that it didn't make any difference whether you smoked reefer in the white classmate's sparkling new van, or in the dorm room of some brother you'd met down at the gym, or on the beach with a couple of Hawaiian kids who had dropped out of school and now spent most of their time looking for an excuse to brawl. ...

You might just be bored, or alone.

Everybody was welcome into the club of disaffection."

What stoner wrote that? President Barack Obama, recipient of the most votes of any American presidential candidate in history.

El capricho era tal que luego de insistirles al par de nectes en speed dial y no hallarlos, fui directo al punto para rascarme las cosquillas. Así pues, conduje hasta donde los perros parecen niños y viceversa hasta topar con pared y a la vuelta, donde todo es a señas y una vez surtida, vuelta para atrás porque el thrill de lo prohibido y la paranoia me aceleraban el pulso. En cada alto atisbaba por el retrovisor inventándome excusas, evadiendo culpas y apurando el paso.

Cualquier pretexto era bueno, hasta el mas mamon y ordinario: cuando estaba sola para sentirme acompañada y cuando estaba acompañada era para sentirme sola y así por el estilo, evadiendo realidades y creando otras ensimismada en la efímera euforia, intentando repetir la sensación no siempre con el mismo éxito pero si con la misma intención: no era quien la debía sino como lo iba a cobrar y donde. Saciado el antojo continué la rutina del día: el rol domestico/maternal, remití trabajo por email y me di tiempo para controlar la bestia zeppelineando, inhalando el humo y las microbacterias que flotaban en la resolana contemplando el horizonte hasta consumarse la presencia solar y aparecer las estrellas.

En la ducha: agua caliente, agua fría y caliente y fría otra vez hasta deshacerme de la espuma enjuagando los recovecos que me sudan a oscuras. Si tan solo fuera así de fácil lavarse las culpas, sin remordimientos que inunden el desagüe con su más pestilente sordidez. El agua con lauret sulfato de amonio y mea cocamida fluía por mi cuero cabelludo. Leí los ingredientes del shampoo y caí en cuenta de la cantidad de compuestos químicos con los que hacia contacto diariamente y me sentí beyond intoxicada. Perpetué semejante trance cepillando mis dientes con pasta hiperultra mejorada y aplicándome feto licuado ~ejem, crema humectante con nombre global.

Vestida para matar esa noche tenía que exorcizar los demonios carnales y fui a dar donde había más: la calle. En el bullicio de la avenida me aventure a caminar varias cuadras hasta el bar. Pedí un shot, después otro y uno mas. Deje propina y camine al wc. El lugar estaba a punto de llenarse y en el trayecto recibí camaronazos y disfrute la suavidad de mas de un par de generosos culos y uno que otro roce de siliconas hasta que pude llegar a aliviar el cuerpo de la primaria necesidad que es miar.

Retoque el maquillaje y regrese a la barra. Un whiskey en las rocas y música inspiradora. Terminado el trago baje a la pista a bailar en medio del gentío. El ritmo y las luces, el humo y el bullicio, la mezcla de aromas y el alcohol me llenaban los sentidos y en eso estaba cuando alguien me abrazo de la cintura. Al principio me saque de onda, pero seguí el juego adivinando los pliegues de su entrepierna al contonearnos. El era alto y aperlado, no tendría mas de 30 y una sonrisa deliciosa que me electrizo al escuchar su voz ronca.

Encarrilados en el desmadre lo seguí a su casa tratando de grabarme el rumbo para cuando tuviera que regresar a la mía. Era una colonia más o menos nueva, aun con casas en construcción y sin mucho movimiento a esa hora. Abrió una botella de vino y haciendo un lado miedos, seguimos el cachondeo en su recamara –a media luz. Torpes nos desnudamos mutuamente y su lengua bajo de mi cuello hacia el vientre para después recorrer mis más íntimos recovecos. Saul* me tenia mordiendo almohada. No pude evitar mojarlo y el, en vez de quitarse se bebió entera mi venidez.

Por mí, con las chupadas hubiera tenido. Estaba tan intoxicada que con cualquier roce de sabana me pude haber seguido corriendo pero no se trataba de eso. Correspondí la caricia acomodándome entre sus piernas y comencé a frotarle el escroto con la punta de los dedos para después lamer desde la base hasta su glande y devorarlo entero. Mame una y otra vez alternando al succionarle y masturbarlo con las manos hasta que el solito se abrió de piernas sosteniéndolas en el aire con las manos. Estaba como en trance.

-¿Harías algo por mi guera?- gimió posándome los tobillos en los hombros.

-Dime-.

-Mira, debajo de la cama hay una caja, ábrela-.

Me asome y en efecto, había una caja metálica y al abrirla me halle un bote de vaselina, un mecate, una pañoleta de seda negra y un consolador de vinil tamaño bestia con su respectivo arnés. Vaya. Puse aquello sobre la cama y el saco las cosas.

-¿No te sacas de onda?- Me dijo todavía tímido.

-¿A estas alturas?- Respondí conteniendo la risa.

Me ayudó que ponerme el arnés y le pregunte si quería vendarse los ojos pero dijo que no, que la primera vez le gustaba ver. Verlo llevarse aquello a la boca hincado frente a mí me hizo correrme una vez más. Saúl mamaba de lo lindo aferrandose a mis nalgas en su lúdico ritmo. Le acariciaba la cara y el cabello, ordenaba que no parase de chupar, que se la comiera toda, hasta el fondo.

-¿Te gusta mi rey? Trágatelo, trágatelo anda, así te encanta, cométela bien rico.-

Su barba apenas crecida rozaba en mis muslos durante el chupeteo.

-¿Ya quieres que te la meta, eh, ya?-

Saúl asintió con la cabeza pero lo empuje con las manos hacia mi vientre para que el pene de vinilo que pendía majestuoso entre mis piernas desapareciera dentro de su boca y así como se lo metí, lo zafe para que de una vez por todas se empinara, untarle el culo con lubricante y cogermelo. Me hinque para besarlo alrededor del hoyo y darle otra ordeñada con la mano hasta que me paso el bote de vaselina.

Coloque la punta de la cabeza del juguete justo en su asterisco y poco a poco fui empujando, suavecito y delicado siguiendo el compás de su propio ritmo en lo que se iba dilatando y aquello entraba con toda su gloriosa venuda, cabezona y sórdida gloria hasta que el solito se empujo hacia mi y voila! Relleno total. Al penetrarlo su entraña me atrapo y me incline para masturbar su erección con la mano izquierda. Aquel hombre gemía y jadeaba y gozaba cada instante.

Me sentía poderosa pero al mismo tiempo sucia y sacada de onda pero pues, no seria la primera ni ultima vez que me tocara follarme un tipo. Para entonces la peda medio se me había cortado pero la adrenalina suplía bien lo demás y lo metralle a mansalva hasta que por fin se vino –y digo por fin porque mis piernas ya no daban para mas. El cayó rendido. Casi amanecía y de haber querido, le vacío la cartera y la casa pero no es mi estilo. Le deje anotado mi número y huí. Estaba cansada, quería dormir en mi cama y asi lo hice, con una sonrisa pensando en lo sucedido.

Life is good!

*no es su nombre real.

Charly

Escrito el Lunes 02 de Febrero de 2009 a las 8:20 PM

Gusto en verte por acá Nana, aparecete más seguido.

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joge fenando

Escrito el Lunes 02 de Febrero de 2009 a las 11:53 PM

chale nana ahora tus post son mas largos

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Charly

Escrito el Martes 03 de Febrero de 2009 a las 3:41 AM

La Nana quiere compensar su abandono de este sitio.
Por cierto, a ver que nos regalas para ahora el 14 de Febrero Nana, un video de tus piernas sería más que excelente (ya que la otra vez fueron las bubis).

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náufrago

Escrito el Martes 03 de Febrero de 2009 a las 2:28 PM

Me acabas de dejar jadeando Nanita

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