Desvirgues

Jueves 15 de Enero de 2009 a las 9:30 AM

Malabareando entre la menopausia prematura, los cambios de estación, el infanticidio en Gaza, la paranoia apocaliptica, ante la escasez de píldoras para la felicidad y tecitos apocalipticos, tengo la sospecha de que Obama es el anticristo, es demasiado bueno para ser verdad.. I dunno..

En fin, una y demasiadas veces sigo inhábil en ceder a contar las cosas como son y a no decirlas como debieran ser y con mi discapacidad de lamer culo, llego a la conclusión de que no todo lo que leo o veo es y a veces es hasta de mas pero no alcanza, asi que, aquí no pasa nada pero: odio las minivans. Ya, lo dije. So, me desahogue del empacho ya que cuando sucede que salgo a la calle resulta que por aquí y por alla Voyagers, Astrovans, Windstars.. El horror. Viejas fodongas sin concienca vial transportando a su plebe. ¿Qué paso con las combis? ¿Cuando fue que las station wagons dieron paso a los sport utilty vehicles y se hicieron cool? Capaz que luego en el History Chanel pasan el documental de la evolución de las vanes. O auto o camioneta o niguno de los dos.

No me sorprenderia. Es mas, lo googleare con cautela porque después busco algo y termino clavándome en otra cosa que nada que ver y de allí a otra enteramente distinta, hasta que caigo en cuenta de que se me olvido lo que andaba buscando originalmente y vaya vaina que uno de mis vicios recientes sigue siendo la fumadez del cartel de los sapos y mira que nadie me paga para darle publicidad, pero me gusta el acento y lo dicharachero de los colombianos. De joven mi madre trabajo como contable para un sudaca en una mueblería del centro de la ciudad. Y bueno, a la antigüita: se caso y se dedico al hogar y de vez en cuando íbamos de visita a aquel sitio, que para mi tierna edad resultaba impresionante.

Eran los 70’s y en mi familia contribuimos al hoyo en la capa de ozono. Aparte de los crepes de mama, solían dejarme el cabello (corte principito) como casco de nazi con la cantidad de fijador vertida para fijarme los moños. Cuando caminaba, sentía que aquello se movía en una pieza. Victima del fashion, me vestían con terlenka, mallitas de encaje y zapatos de charol y el impacto de caminar bajo el fiero sol del verano norteño resultaba en tremenda jaqueca y sudoración de pies. Ahh, pero llegando al sitio, Nanita tenia que aparentar ser bonita, educada, tierna y adorable y a la fecha me sigue costando trabajo lidiar con ciertas cosas. Ah, los sacrificios de la moda. Vaya crueldad. Con tales traumas, ahora justifico mi facha y ser antisocial.

La recompensa a exponerme al infierno de la canícula en aquel entonces, era una grappette de uva y hurgar en la dulcera de la gerencia tras pícaramente darle un besito en el cachete al dueño bonachón y después, desaparecer subiendo la escalera de caracol rumbo al segundo piso donde estaban las cunas y allí, me escondía con el botín pre-diabético hasta que escuchaba que me buscaban y regresaba a donde la civilización luego de haber paladeado mi dotación de dulces brach’s surtidos, siendo mis favoritos los de mantequilla, pero cuando había Toblerones, uf.. hasta me le sentaba en las piernas.

Anyhoo, a lo que iba es que en aquel entonces, una de esas tardes cultivando las caries con las golosinas de la gerencia, me aventure a subir al ático del bodegón y para mi fortuna, las puertas de vitral aquella ocasión estaban sin cerrar y llegue a lo que venia siendo como un observatorio con tremendo telescopio apuntando al cielo y una colección de libros raros, cachivaches de otras latitudes, mapas y frascos con fetos de animales. Aquello era oscuramente fascinante.

Continué el paseo por la buhardilla y llegue a otra puerta, mas pequeña que daba hacia la cornisa del edificio y de allí a la terraza del de enseguida, una construcción también del s. xix y aterrice en el balcón de madera asiéndome del barandal de forja tratando de no darme en la madre y sobretodo de no hacer mas ruido que el de los múltiples pichones que volaban alrededor. Ese local albergaba una tienda de abarrotes y allá te voy a buscar por donde colarme y entre por una ventana.

Aquello era una pequeña oficina con un escritorio Remington Steele gris y una maquina Smith Corona. La silla era gris y de rodillos y el bote de la basura ~un cubo enorme~ era del mismo color. Había papeles por doquier y en la pared, enseguida de un calendario con una Malinche por demás cachonda, estaba un collage con recortes de mujeres desnudas. Reconocí a Isela Vega porque la había visto en una alarma mientras unos mecánicos le arreglaban una llanta al auto de mi abuelo, pero esto era punto y aparte: pezones y pelos!

Escuche ruidos y me escondí en un pequeño armario. Haciendo a un lado mi fobia a las arañas, me acomode para ver quien había llegado. Era un empleado y se sentó frente al escritorio. Hizo a un lado algunos papeles y después abrió un cajón. Saco un envoltorio y una navaja de afeitar. Al atisbar por el resquicio de mi escondite, vi el brillo en la doble filo y sentí verdadero miedo. No tenía por donde escapar.

El sujeto se agacho, aspiro un par de veces y guardo el paquete. Después se reclino en la silla y comenzó a hojear una Hustler. Más vellos en mi venturosa tarde. Obviamente allí no iba a quedar la cosa. El se abrió la bragueta y comenzó a tocarse hasta que su erección fue notoria y entonces se masturbo. Se escupía la palma de la mano para jalarse y con la otra hojeaba. Estuvo así por una eternidad ¿o eran mis nervios? hasta que la silla rechino y crujió y el eyaculo emitiendo un profundo gemido con terminación en ahhhhhh.

Se limpio la polla con un pañuelo y así como llego se fue. Yo estaba petrificada del susto. Nunca había visto semejante show. Una cosa era verle el pito a mis primos al espiarlos en el rancho cuando entraban al excusado de pozo y otra era un pene maduro –con pelos y pelotas! En fin. Esa ocasión, cuando por fin regrese a donde mama y las amigas, el regreso a casa fue por demás infame por la regañada tras mi acto de desaparición. Y en aquel entonces, nada de derechos de los niños: era jalon de orejas, cachetadas y cinturonzazos o con lo que hubiera a la mano y en donde cayera –y ni moverse porque era doble. Creo que en una de esas tantas tundas por las chingaderas que hacia le saque el gusto a lo dominatriz.

Anyway, nunca regrese a al ático después de esa ocasión. Pero en mi mente recurría a aquella sórdida escena cuando tenía demasiado cerca a mis compañeros o algún chico. Imaginaba como tendrían su miembro, si ya estarían velludos, si acaso se masturbaban y gemían como el tipo de la oficina y uno de esos días me atreví y en pleno arrumaco de estudiantes, escondidos en un baldío cerca de la escuela le saque la polla a Raúl* después de que me había medio metido el dedo y mientras el se masturbaba yo estaba enseguida suyo absorta en como su carne cambiaba de color, hasta que exploto y lanzo el chisguete al zacate. Pasado el tiempo, ya novios, para la cuarta vez que lo hizo enfrente de mi –a escondidas en el cine cuando aun tenían cortinas- me anime a tocárselo y así fue como di mi primera chaqueta. Ahh, nostalgia.

Life is good!

*no es su nombre real.

GigiPeluzza

Escrito el Jueves 15 de Enero de 2009 a las 11:09 AM

yo quiero ser raúl

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joge fenando

Escrito el Jueves 15 de Enero de 2009 a las 11:49 AM

madre santa

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Charly

Escrito el Jueves 15 de Enero de 2009 a las 11:56 AM

Pues hay un dicho popular que decía que cuando un nazi fuera Papa y un negro Presidente de USA el Mundo llegaría a su fin, y en estos momentos eso está pasando tanto en el Vaticano como en la Casa Blanca.

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Yito

Escrito el Jueves 15 de Enero de 2009 a las 8:17 PM

Nana que gusto leerte por estos rumbos.
Saludos y feliz año.
No nos abandones tanto tiempo.

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Labios jaguar

Escrito el Viernes 16 de Enero de 2009 a las 8:31 AM

Pensé que ya nos habias abandonado, veo con agrado que no es así, buen relato, como siempre Nana

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kuitrazh

Escrito el Miércoles 21 de Enero de 2009 a las 9:50 PM

solo por ti entro a este lugar nana !!!!!!!!

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